Este fué un texto enviado por mi por e-mail a diversas personas de la família sodálite en el dia 24/08/2011
de Camila - Sobre las denuncias de abuso sexual, 'Institución total'(Goffman) y psicopatología social
Después de leer las últimas noticias de Lima y hablar un par de horas con mi marido quisiera dejarles mi reflexión:
En relación con la ilusión institucional (me refiero a la de la orden) de creerse y presentarse como “poseedores de la verdad”, creo que esta olvida que más importante que ofrecer o imponer a otros “la verdad” es saber soportar la verdad sobre uno mismo. Esta es ya lo suficientemente difícil y compleja de manejar, cuidar y donar... lo más importante es cuidar de uno mismo, responsabilizarse y punto.
En esta línea, me manifiesto por un lado triste, y por otro aliviada, por lo poco que leí en la versión electrónica del periódico.
Ante todo, me preocupa y apena pensar en estas víctimas. Quiénes son? Cuántos son? Seré yo misma una víctima más de esquemas patológicos de funcionamiento? Autoritarismos? Violencia? Manipulación? Encerramiento? Privaciones? Esto ya lo sospechaba. Postura que siempre me incomodó y de la cual siempre trate de diferenciarme, pero a la que por momentos me sometí por ingenuidad. Me apeno también por los miembros de la institución que sí tienen BUENA FE y COHERENCIA de PRINCIPIOS y que se ven marcados de esta manera (algunos asumiendo directamente la responsabilidad institucional por culpas ajenas). Y finalmente me preocupa la negligencia de los que tratan de encubrir los hechos, sin asumir ninguna responsabilidad por los daños y las consecuencias.
Por otro lado me siento aliviada porque ahora se podrá entender o perdonar y cuidar a muchos, “institucionalizados” y “des-institucionalizados”, que de alguna u otra manera fueron ultrajados física, psicológica y/o moralmente por esa persona y la influencia de su conducta patológica en el grupo social. Quien calla, otorga; por eso no me callo y espero sinceramente que la justicia se haga en los diferentes ámbitos: intra-institucional, eclesial y civil.
Ahora cabe a cada uno cuidar de sí y de los que amamos. Cuidar de las consecuencias de la VERDAD.
La Verdad se desvela, no se impone.