sexta-feira, 3 de abril de 2026

De víctimas a sobrevivientes: un proceso de reconocimiento, análisis, autocuidado y justicia

 Este es un texto breve y profundo que integra la perspectiva clínica de Sándor Ferenczi (especialmente su concepto del desmentido o denegación) con el proceso de lucha de algunas victimas que se consideran sobrevivientes. Pasar de considerarse víctima a saberse sobreviviente cambia la postura frente al victimário y las instancias de escucha. Esas son reflexiones después de un da de mucho trabajo en la AVJRD. 

 En la clínica del trauma, Sándor Ferenczi nos enseñó que el daño más profundo no es solo la agresión original, sino el desmentido (Verleugnung): esa respuesta del entorno que ignora, minimiza o niega el dolor del agredido. Cuando una institución dice "aquí no pasó nada" o "no fue para tanto", obliga a la víctima a dudar de sus propios sentidos, fracturando su psiquismo.

Pasar de ser "víctima" a ser sobreviviente exige romper ese silencio impuesto. Este tránsito se sostiene en cuatro pilares fundamentales:

 Reconocimiento: Es el fin del desmentido. Es validar que lo que sentiste fue real, que el abuso existió y que la confusión que experimentaste fue una respuesta natural a una traición institucional. Nombrar la herida es el primer acto de libertad.

 Análisis: Comprender las estructuras de poder que permitieron el daño. Al analizar los mecanismos de manipulación y el lenguaje del "amor" o la "obediencia" que usó el agresor, el sobreviviente recupera su capacidad crítica y deja de cargar con una culpa que nunca le perteneció.

 Autocuidado: Ferenczi advertía sobre la "identificación con el agresor", donde la víctima se vuelve rígida o cruel consigo misma. El autocuidado es el antídoto: es aprender a escuchar las necesidades del cuerpo y las emociones, respetando los propios tiempos y diciendo "no" a cualquier proceso que resulte invasivo o apresurado.

 Justicia: No es un favor concedido por la institución, sino la restitución de la verdad y la dignidad. La justicia externa (reparación, sanción) es el cierre necesario para que el desmentido social desaparezca y el sobreviviente pueda, finalmente, habitar un mundo donde su palabra tiene valor.

Ser sobreviviente no es olvidar; es integrar la historia con dignidad, transformando el trauma en una demanda colectiva de justicia.